Ensayo – Las hermanas ocampo

Este es el ensayo que realicé luego de haber leído en clase la historia de las hermanas ocampo y las tres obras de Victoria Ocampo: «Ana Valerga», «La boda» y «Clotilde Ifrán».

ENSAYO – LENGUA

 

 

Consigna: Presentar un ensayo argumentativo que permita sostener la siguiente afirmación: «Las hermanas Ocampo se enfrentaron a los estereotipos femeninos de su época, tanto a partir de su vida como a través de su obra». 

El argumento debe desarrollar un mínimo de 3 argumentos. La utilización de citas resulta obligatoria. Se deben tomar en cuenta por lo menos 2 de los textos leídos en clase.

 

A fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la imagen y el estereotipo de la mujer era muy diverso al actual. En aquel entonces, se sostenía y se creía socialmente que la mujer debía permanecer en la casa, realizando tareas de hogar y criando a los niños. Tanto Silvina como Victoria Ocampo, a lo largo de su vida, lograron oponerse y enfrentar estos estereotipos marcados e impuestos por la sociedad. Victoria, la hermana mayor de las ocampo, a pesar de las fuertes restricciones sociales, se convirtió en una gran y reconocida periodista, cronista y mecenas, enfrentándose a este estereotipo femenino de la época. Silvina Ocampo, la menor de las Ocampo, por su parte, fue una gran escritora que también logró romper con las restricciones sociales. A diferencia de su hermana, ella logró hacerlo mediante sus obras literarias, como «Ana Valerga» y «Clotilde Ifrán», las cuales muestran claramente la perversidad de las mujeres, rompiendo con el rol habitual de la época. 

Para comenzar, Victoria Ocampo, la mayor de las Ocampos, logró oponerse y enfrentar este estereotipo femenino a lo largo de su vida, mediante actos y formas de vida. A diferencia de Silvina, ella, al ser mayor, se encontró con muchas responsabilidades y barreras sociales que debió sobrepasar, oponiéndose a un sociedad opresiva y con muchas restricciones para las mujeres.  En un principio, ella vivía distinto a la mayoría de las mujeres de la época. Victoria, manejaba, fumaba y actuaba de una forma liberal impropia de aquel estereotipo impuesto e impulsado por la opresiva sociedad. Además, a pesar de las restricciones sociales, se animó a escribir sobre lo que veía en el día a día, aunque la sociedad rechace a la mujer en el ámbito literario. De esta forma, oponiéndose a estas barreras sociales, se convirtió en una gran cronista y periodistas, siguiendo su afición por el escribir y narrar. Además, Victoria Ocampo, en 1931, fundó una editorial llamada SUR, que permitió y dio lugar a que el mundo conozca muchos escritores argentinos y los argentinos puedan conocer diversas corrientes intelectuales de aquel entonces. Además, ella logró mostrar al resto del mundo la cultura argentina y las figuras de nuestro país, dando a conocer escritores argentinos mediante su revista SUR o reuniones en su casa de San Isidro. Debido a su esencial rol en el ámbito literario, ella fue designada miembro de la Academia Argentina de Letras, siendo la primera mujer en lograrlo. 

Silvina Ocampo, la menor de las Ocampo, también luchó por la igualdad de género y mostró una disconformidad con el rol ya impuesto socialmente de la mujer. A diferencia de Victoria, ella logró manifestarse a través de su obras, presentando la perversidad de las mujeres en ellas, oponiéndose al común estereotipo de la época. En su cuento «Ana Valerga», Silvina Ocampo, presenta a la protagonista, una maestra, que maltrata y controla a sus alumnos mientras disfruta de hacerlo. Mediante sus actos y apariencia, la autora, rompe con el estereotipo de la mujer. En un principio, esto se puede ver a través de las acciones de ella. En el cuento, se muestra que la protagonista «tenía un sistema para domarlos: los amenazaba…», rompiendo con la común imagen de la mujer como alguien angelical y que no poseía crueldad. Además, Victoria logra romper con este estereotipo mediante la descripción física de la protagonista. Ella narra que las características de la protagonista, «hacían de ella un animal más que una mujer», ya que ella tenía «la boca de un anfibio, las manos de araña y el pelo de un caballo». Estas citas muestran cómo la autora del cuento se opone al común estereotipo femenino de la belleza y la delicadez, presentando a la maestra y protagonista con estas características semejantes a las de un animal. Así, se opone y realiza una crítica a la sociedad que impone un estereotipo y rol de la mujer mediante la apariencia de la protagonista y la forma de actuar de la misma.

La hermana menor de las Ocampo, también logró mostrar esta disconformidad social con el estereotipo de la época a través de su cuento «Clotilde Ifrán». Este cuento muestra la figura de la mujer de una forma distinta a la de aquella época. En un principio, la madre de Clemencia, le dice a su hija: «Ya tenés nueve años. Sos bastante grande para ocuparte de tus cosas». Esta cita demuestra que la madre de Clemencia se rehúsa a ocuparse de su hija y le exige que se ocupe de sus responsabilidades. Esto rompe con el estereotipo de madre buena, protegedora y que está siempre atenta a las necesidades de sus hijos, ya que ella se despreocupa y le dice a Clemencia que se haga responsable de sus propia cosas. Por otro lado, Victoria Ocampo, rompe otra vez con esta figura impuesta socialmente con el personaje de Clemencia. Ella, en vez de querer un disfraz de una princesa, que entraría en el estereotipo angelical de una niña de nueve años, pide y prefiere un disfraz de «diablo». También, la historia muestra cómo el personaje de Clemencia rompe con el estereotipo angelical a través de la siguiente frase: «era la pequeña venganza que utilizaba en contra de su madre». Victoria Ocampo, muestra esta perversidad y crueldad de la niña que contradice y se opone a la figura angelical de una niña de nueve años, impuesta por la sociedad. 

En conclusión, tanto Victoria como Silvina Ocampo, lograron enfrentarse y mostrar una clara oposición a las barreras sociales y los estereotipos femeninos de la época. Silvina, logró hacerlo mediante su forma de vida y sus acciones como periodista y cronista, mostrando la cultura argentina y los escritores del país al resto del mundo, a pesar de que la sociedad le ponga obstáculos. Por otro lado. Victoria, logró hacerlo mediante sus obras e historias. Tanto en «Clotilde Ifrán», como en «Ana Valerga», presentó personajes que rompían con este estereotipo femenino, mostrando la perversidad de sus personajes y cómo estos difieren de la figura angelical de la época. De esta manera, al igual que su hermana, logró oponerse a este estereotipo, mostrando su postura disconforme con la sociedad opresiva que fomentaba estos roles y estereotipos.